Jassonxt

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Alejado del periodismo

Hoy tuve un sueño rarísimo. No soñé con mujeres, ni con bebidas embriagadoras; tampoco soñé con el delirio de ser un millonario mujeriego. Nada de eso. Fue un sueño, y ahora que reflexiono, el preludio de mi triste y trágica vida.

Como de costumbre, rendido por el cansancio y con una tasa de mate en el estómago, me acosté pasadas las once de la noche. Ni bien cerré mis ojos, sentí que mi cuerpo se desvanecía, mis manos perdieron su fuerza y mi corazón –literalmente– dejó de palpitar. Fue ahí, tendido en esa cama de plaza y media, que soñé lo que a continuación escribo.

Caminaba por el centro de Arequipa. Según ese sueño, yo era un fumador despiadado, iba por el quinto Hamilton y en mis oídos retumbaba la voz de León Gieco y sus “Hombres de Hierro”. Todo era tan normal como el día anterior, hasta que de pronto, absorbido por aquella extrañeza, quedé pálido. De lejos, en un puesto de periódicos, vi algo que llamó mi atención a cabalidad. Era algo extremadamente raro. Tiré mi cigarrillo y apresuré mis pasos para verificar lo que mis ojos habían descubierto. En esa maraña de periódicos que exponen con orgullo noticias trágicas y escandalosas, había uno que -sin precio- exhibía lo que por años quise ver. Era la portada de un diario extraño.

Recuerdo que abrí bien mis ojos y respiré de felicidad. Aquel diario, un tabloide para ser exactos, tenía el corazón limpio y el alma pura. No era como el resto. Bastaba ojearlo para sentir paz y tranquilidad. Era, sin duda, el mejor diario que había visto en toda mi vida. Era, y lo digo con absoluta seguridad, el diario que no informaba. En medio de violaciones, asesinatos, actos de corrupción, sangre, sexo y de más excitaciones pueriles, aquel diario, de aparente quietud, sólo mostraba con delicadeza sus páginas en blanco. Sí. Era la aglomeración de hojas limpias, libre de contaminación. Ni una sola palabra, ni sola foto, ni una coma, ni una mancha. Todo era blanquito.

Ahora que estoy lúcido, recuerdo con temor y ansiedad aquella penosa confusión. No creo en los sueños, pero pronostico que eso, más temprano que tarde, sucederá. Un alejamiento, prolongado del periodismo. Un hasta luego o tal vez un hasta pronto. Desde hoy soy como aquel diario que muestra con orgullo sus páginas en blanco. Eso me duele profundamente.

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2 pensamientos en “Alejado del periodismo

  1. Hola.

    Me tope con este blog interesante. Ánimos.

    Comparto mi blog: josebellidonina.blogspot.com

    Saludos.

    José.

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