Home

EL CORTEJO FÚNEBRE

El cortejo fúnebre está por pasar,
hay gente descalza que quiere mirar.
Dicen que murió un poeta sufrido,
de esos que andan, sin ser conocido.

De la esquina por la calle Bolívar,
cuatro ancianos, feos y encorvados,
giran el cuerpo de quien se ha ido.

El cortejo fúnebre se acerca
y una mujer pegada a su puerta,
mira con desprecio y dice sin recelo:
-sólo es un poeta, ni gente hay,
pobre poeta- y se echa a andar.

Razón tiene, pues al pobre difunto,
apenas acompañan cuatro ancianos y una mujer,
que vestida de negro y envuelta en llanto,
sigue al féretro regando flores, recogidas al amanecer.

-Es su madre – dice alguien de silueta moribunda
y se esconde junto a su hija: Juana “la muda”.

El cortejo fúnebre está pasando,
yo me acerco a la mujer que llora.
Tiene las manos frías y murmura:
mi hijo ha partido, mi vida se está acabando -.

No quiero preguntar quién era su hijo,
la mujer levanta la mirada
y reconozco que es mi madre desesperada,
la que un día con sus besos me bendijo.

El cortejo fúnebre se aleja,
parado y en silencio quedo;
viendo cómo mi cuerpo lacerado
se pierde tras aquella negra reja.

Es tiempo de volver a casa,
pasó el cuerpo del poeta difunto,
que predijo en su último escrito,
su cortejo fúnebre que pasa.

Setiembre – 2009  (Practicando a morir)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s